Otros cuentos de terror para halloween

06.10.2013 18:42

 

FRÍO.-

 

Hoy es uno de esos días en los que la soledad te aprieta hasta dejarte sin aire. Sentado en la barra de un bar de mala muerte, intento ahogar mi melancolía en una buena dosis de alcohol.
Todo es igual que ayer, que el mes pasado, que hace tantos años; es decir, nada de especial, nada que valga la pena el seguir viviendo.
Solo un milagro podía salvar aquella miserable existencia; y el milagro estaba a punto de producirse.
De repente se abre la puerta del local y apareció ella.
Misteriosa, bellísima, con un aire nostálgico y soñador. No era de aquí, o al menos no la había visto con anterioridad, así que me propuse conocerla.
Me costó acercarme a ella, no tenía ninguna base de partida para romper el hielo, para poder aproximarme. Me parecía distante, lejana...Casi imposible que un ser tan hermoso como ella se pudiese fijar en un despojo humano, que era exactamente en lo que me había convertido.
Se tu mismo pensé; no pretendas impresionarla; simplemente que vea tal y como eres. La estrategia dio resultado; ella también estaba pasando por unos momentos difíciles, muy similares a los míos; no tardó en haber entre nosotros un lazo estrecho de complicidad.
Pasamos el resto de la noche juntos; hablamos de mil cosas, de nuestras vidas, de nuestros sueños que nunca cumplimos, de los que nos gustaría hacer realidad. Nos conocimos a fondo; nuestros miedos, nuestras inquietudes...No se si se podía definir como amor, pero lo cierto es que entre aquella misteriosa dama y yo, se había creado una fuerte corriente de sentimientos.
Cuando los primeros rayos de sol se reflejaron sobre nuestra desnudez, comprendí que había llegado el momento de la despedida.
Con la voz entrecortada me susurró que había sido una noche maravillosa, pero que tenía que marchar. Intenté disuadirla, retenerla; había encontrado un ser maravilloso con quien compartir mi soledad, y como siempre iba a volar de mi lado. Aquello había sido la tónica de mi vida.
Tengo frío, me comentó entre susurros; toma mi cazadora, ya me la devolverás, de este modo tendremos una excusa para volver a vernos; te parece?.
Ella accedió con una sonrisa. Se colocó mi cazadora sobre los hombros, al tiempo que escribía en una pequeña hoja una dirección.
Toma, pasa esta tarde por aquí y te devolveré la cazadora.
La idea me pareció genial, ese gesto significaba que la volvería a ver, que quizás en esta ocasión no perdería a alguien que me parecía importante.
Como te llamas? no me lo has dicho.
Claudia, me llamo Claudia.
Nos dijimos adiós con la promesa de volver a encontrarnos aquella tarde. Las horas se me hicieron eternas, esperando que llegara el momento de encontrarnos de nuevo.
Cuando llegué a la dirección que Claudia había escrito, me quedé desconcertado. Estaba delante de un cementerio. Al principio imaginé que se trataba de un error; quizás lo había escrito mal; seguro que había una explicación lógica.
Algo me empujaba a entrar en el recinto, notaba un extraño magnetismo que me empujaba a cruzar la puerta.
Entré, y sin saber bien porqué, busqué compulsivamente por todas las calles del cementerio. Nicho por nicho, tumba por tumba.
Una lápida de mármol blanco, una sencilla foto, y una breve inscripción:
"Claudia Serrano, abril del 65; enero del 2004. Nunca te olvidaremos".
Noté como algo dentro de mí se rompía en mil pedazos. La chica de la foto sin duda, era aquella muchacha que había conocido horas antes.
Al lado de un marchito ramo de flores; mi cazadora impecablemente doblada.

 

LA NOCHE DE LOS DEMONIOS

 

Esta no solo es una historia más de terror.

En si es un relato verdadero vivido, en si por personas comunes, como tu o como yo, que un día por suerte de este destino les sucedió algo que cambia sus vidas para siempre:

Eran las 5 de la tarde, en la vieja casona en la que estaba restaurando ya hace dos días, ya caía la noche.

Mis trabajadores y yo decidimos pasar la noche allí, en un cuarto entre palas y sacos de material, improvise una cama a mi lado esta Juan uno de mis amigo y colaborador al costado de el Fernando, mientras que Pedro preparaba la comida y Javier miraba nuestros diseños.

Tirado por el cansancio, en pesaba a quedarme dormido – cuando en el exterior del lugar donde me encontraba, se empezó a oír pasos, cada vez se iban multiplicando – pensé que solo era parte de mi imaginación.

En un susurro corto, con algo de temor escuche que Juan me decía - lo oyes, responde lo oyes –

Sin abrir mis ojo respondí – si, hay alguien en la sala principal –

Javier se levanto de pronto y tomando en una de sus mano una de las palas decidió bajar para ahuyentar a quien estuviera molestando, mientras que Juan tomaba una de la puertas de tabla y con mi ayuda la íbamos a colocar en la entrada.

Se me hizo raro que Pedro no se levantara a ayudarnos, pues parecía profundamente dormido.

- ABRE ESA PUETA CARAJO!!!!

Grito Javier mientras se acercaba corriendo hacia la habitación.

Con la mirada perdida y ya sin aliento se tiro al piso boca arriba.
- CIERRALA QUE ME SIGUEN¡¡¡¡¡
- QUIEN, CARAJO RESPONDE QUIEN TE SIGUE? – Juan decía mientras tapiábamos la puerta con los saco de material que teníamos en el cuarto.

Luego todo fue silencio, solo miradas fijas en una sola persona, Pedro se encontraba suspendido en el aire con sus manos entre su garganta como intentando liberarse de alguien o algo que le estaba estrangulando, su desesperación se notaba en su rostro ya morado por la falta de oxigeno.

Deje a Javier y me lance sobre Pedro con el intento de tirarlo al suelo, mas con un fuerte golpe fui lanzado por los aires.
Fernando saco su correa del pantalón y mientras gritaba – SAL DE AQUÍ CABRON, HIJO DE… – comenzó a azotar el cuerpo de Pedro, que repentinamente cayo al suelo. Y como si alguien huyera de la habitación, algo empujo a Javier que estaba en la entrada.....

Mientras yacía tirado en el suelo aun aturdido, escucha como los ruidos se transformaba en pasos y a su ves estos se iban acercado mas a la habitación, adolorido por el golpe y lleno de temor por lo que había visto, decidí seguir atrancando la entrada, mas un olor nauseabundo empezaba a entrar desde el exterior de la habitación.

La puerta que en realidad era unas tablas clavadas a otras verticales, dejaban ver parte del corredor. Y por esas hendijas entraba aquel olor ingresando, Fernando atendía a Pedro, Juan, Javier y yo apilonábamos los últimos sacos sobre la puerta.

-POCCCC- la puerta improvisada se estremece frente a nosotros y de entre las uniones de las tablas se ven un par de dedos, no garras serian algo así una mezcla de las dos.
Entre tubos nos arrinconamos hacia un costado de la habitación. Mientras que los golpes en la puerta no dejaban de sonar uno tras otro mas y mas fuertes, estos mezclados con varios gritos del exterior de la habitación.
Estuvimos hacia algo mas de un hora – aun que a mi parecer parecían mil –
Empezó a cesar el ruido y mi curiosidad crecía aun mas que mi temor soltando a Pedro que yacía en mis brazos, me dirigí a la puerta para ver por a través de las hendijas.
Las imágenes que se presentaban, cambiaban mi forma de pensar, yo no creía en nada de ello pero allí estaban, demonio de varias formas castigando a hombres, condenados, atados por cadenas de cuellos , pies y manos, otros cercenados con su heridas sangrando en vivo.

Horrorizados por ello regrese a mi lugar sin hablar, no por que quisiera, mas porque no podía, esas imágenes me habían dejado mudo, sentí que solo mis ojos se movían, mas nada.
Los ruidos cesaron de poco en poco, mas nuestro temor no.
Las primeras luces del alba entraban por las ventanas descubiertas de la vieja casona, y en mi ser no veía la hora de salir de allí, con Pedro cargado por Juan y Javier salimos, cautos y sin imaginar nada de lo que encontraríamos.

En medio de la sala principal, una hoguera viviente había sido encendida, resto humanos aun humeantes había sido el combustible utilizado en ella y con sangre un gigantesco pentagrama lo rodeaba.
No indagué mas, solo salí, no volví. Ya de esto son algunos años pero no a pasado por completo, día tras día soy perseguido, no soy el único sino también quienes me acompañaba esa noche, solo espero que esto termine....................

 

 

 

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